Cuantas veces, en casa, en un descanso del trabajo, o en la cafetería de la facultad, alguien nos ha llamado para incorporarnos a nuestra actividad, y hemos respondido “un minuto… que termino de comer y estoy contigo”. Este ritmo endiablado ha sacrificado posiblemente el momento más importante y feliz de nuestro que hacer diario: la comida.
300px SlowFoodThera06676 Un minuto... estoy comiendo.

En 1989 en la población italiana Bra, nace el germen de la Asociación Internacional “Slow Food” como respuesta a la llegada a Europa de la “Fast Food”. En el norte de Italia, junto con la industrialización, se iban perdiendo las tradiciones gastronómicas regionales. La Asociación Slow Food, mantenida por los propios socios, defiende como idea fundamental la dignidad de la comida como signo de identidad de una región y de una sociedad de tradición milenaria. A la vez que se extendía a través de Francia, el Reino Unido, España o Alemania, sus horizontes se amplían: la asociación defiende también el cultivo responsable y tradicional de las verduras, hortalizas y legumbres, que emplea la cocina regional. El autoabastecimiento a través de huertos urbanos, o el sistema de trueque con los vecinos. También desarrolla el concepto de compra responsable en nuestros barrios, en el comercio pequeño, donde nos conocen, nos aconsejan, y habitualmente se intercambian recetas de cocina con el tendero. De la idea original de devolver la dignidad a la comida, dedicándole todo el tiempo del mundo, se ha conseguido crear una universidad dedicada a la educación culinaria e incluso a que ciudades del mundo entero se declaren “Slow City” o “Cittaslow”, como Begur y Pals en Girona, o Rubielo de Mora en Teruel.
Así que la próxima vez que alguien te llame durante la comida, descuelga y contesta: “ahora no puedo… estoy comiendo”, y disfruta de un postre tranquilo… luego viene la siesta pero eso es otra historia.

Mr. Membibre.


Un profesor, delante de sus alumnos de la clase de filosofía, sin decir ni una palabra, cogió un bote grande de vidrio y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Después, preguntó a los estudiantes si el bote estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí. El profesor cogió una caja llena de perdigones y los vació dentro del bote. Estos llenaron los espacios vacíos que quedaban entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntar de nuevo a los estudiantes si el bote estaba lleno, y ellos volvieron a contestar que sí.

Después, el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del bote. Por supuesto que la arena llenó todos los espacios vacíos. El profesor volvió a preguntar de nuevo si el bote estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes le respondieron con un sí unánime. El profesor, rápidamente añadió dos tazas de café al contenido del bote y, efectivamente, llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían.
Cuando la risa se fue apagando, el profesor les dijo: “Quiero que os fijéis que este bote representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, cosas que te apasionan. Son cosas que, aunque perdiéramos el resto y nada más nos quedasen estas, vuestras vidas aún estarían llenas. Los perdigones son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche… La arena es el resto de las pequeñas cosas”
Continuó diciendo:
“Si primero pusiéramos la arena en el bote, no habría espacio para los perdigones, ni para las pelotas de golf. Lo mismo sucede con la vida. Si utilizáramos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, no tendríamos nunca lugar para las cosas realmente importantes. Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Ve con tu pareja a cenar, juega con tus hijos, concédete tiempo para ir al médico, practica deporte, disfruta con tu afición favorita…”
.. y terminó con:
“Siempre habrá tiempo para limpiar la casa, para reparar la llave del agua. Ocúpate primero de las pelotas de golf, de las cosas que realmente te importan. Establece tus prioridades, el resto solo es arena”.
Uno de los estudiantes levantó la mano y le preguntó qué representaba el café. El profesor sonrío y le dijo:
“¡Me encanta que me hagas esta pregunta!. El café es para demostrar que aunque tu vida te parezca llena, siempre hay un lugar para dos tazas de café con un amigo.” – Anónimo


No me termino de dejar de sorprender con las cosas que me encuentro.

Esta lámpara que podéis ver:

Ha sido creada con centenares de los típicos palitos de plástico para el café que solemos utilizar. Han sido reciclados y formados, para que quede creada esta pedazo de lámpara.

Visto en: Inhabitat.com. (en inglés)


En Bruselas se encuentra la piscina más profunda del mundo. Se llama Nemo 33 y tiene cinco niveles y una profundidad total de 33 metros. Además esta rellena con 2,5 millones de litros de agua.

La piscina, cuya construcción empezó en el año 2000 (se terminó en 2004), sirve para entrenamientos profesionales y de afición de submarinismo e investigación científica.
Su agua mantiene una temperatura constante de unos 30 grados centígrados mediante paneles de energía solar colocados en el techo del edificio, por lo que los buceadores no tienen que llevar el traje de neopreno.

La construcción consiste en cinco niveles, varias cuevas submarinas, tres conductos de aire fresco y un tubo con un diámetro de seis metros que baja al punto más profundo de la piscina.

El proyecto, que costó unos 3,2 millones de euros, da la oportunidad a los aficionados del buceo a conseguir de manera segura y controlada los certificados necesarios y a los profesionales de entrenarse en buenas condiciones.

Además, el espacio profundo con agua clara y caliente y bajo gran presión de Nemo 33, ofrece a los investigadores científicos condiciones muy confortables de trabajo.

Estas son algunas fotos (podemos ver más en su galería) de Nemo 33:

Visto en: Fun-hunter.com (en inglés).



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