En 2007 Miwa Buene, congoleño, sufrió una agresión racista que le dejó tetrapléjico. Hoy espera que el juez dicte la sentencia contra el hombre que le pegó sólo por ser de otro color de piel. Movimiento contra la Intolerancia, que representa la acusación popular, pide para él 12 años de prisión. Sandra Várez entrevista a Miwa Buene.


Está la cosa como para no salir de casa…

La policía brasileña detuvo a un hombre sospechoso de violar a unas 400 vacas, a las que mató después de terminar el coito, informó hoy el portal brasileño Terra.

El sospechoso, identificado como Getulino Ferreira Paraízo, de 53 años, fue detenido el domingo, después de que un ganadero de Aragoiania, en el centro de Brasil, le sorprendiera después de que supuestamente matara a tres vacas y un becerro de su propiedad.

vacas La policía brasileña detiene a un hombre acusado de violar y matar a 400 vacas

En su declaración a la policía, Paraízo reconoció ser el autor de estos delitos y explicó que sufrió abusos sexuales a los 13 años, por lo que comenzó a mantener relaciones sexuales con yeguas y caballos y después con reses bovinas.

El comisario de policía Álvaro Cássio dos Santos, citado por Terra, dijo que el sospechoso declaró haber intentado acostarse con una prostituta en su adolescencia, pero que lo encontró “muy frustrante”.

El comisario, que investiga el caso de la muertes de las reses desde hace un año, afirmó que llegaron a sospechar de que los sacrificios formaban parte de rituales de magia negra, por lo que llegaron a bautizar al autor como “Chupa-Vacas”.

En total, se han encontrado cerca de 400 vacas asesinadas supuestamente por Paraízo, en un período de cuatro años, y siempre en granjas cercanas a Goiania, capital del estado rural de Goiás, a unos 200 kilómetros de Brasilia.


Madre mía como está el patio últimamente.

Lo que debería haber sido una experiencia de convivencia entre niños acabó en algo parecido a una batalla campal en la que no faltaron agresiones, amenazas de muerte, despliegue de antidisturbios para dispersar a un clan familiar y, lo más grave, niños de seis años refugiados en el monte hasta la una de la madrugada, hora en la que se normalizó la situación.

campamento Batalla campal en un campamento de verano

Los hechos se iniciaron la noche del jueves en el Aula de la Naturaleza Las Contadoras, situada en los Montes de Málaga, junto a la Fuente de la Reina y donde la ONG Liga Malagueña había organizado un campamento para menores de etnia gitana y de origen magrebí de hasta 16 años.

El origen del grave altercado se inició durante la tarde por un enfrentamiento entre dos adolescentes, uno de los cuales, cuya edad era de 11 años, causó lesiones considerables al otro. Los responsables de la iniciativa decidieron expulsar al supuesto agresor, quien contó lo sucedido a sus familiares. Al menos una decena personas del clan familiar, de etnia gitana, se presentó en las citadas intalaciones pidiendo explicaciones de lo sucedido de forma acalorada a los monitores y a otros adultos que se encontraban en el lugar.

La discusión fue subiendo de tono y la agresividad de los familiares derivó en una reyerta cuya peor parte se la llevó el responsable de Las Contadoras, que sufrió diversas lesiones. La situación alcanzó tal grado de peligrosidad para los menores que los monitores decidieron coger a los más pequeños y correr a esconderse en los montes cercanos hasta que se restituyese la normalidad.

Distintos cuerpos de seguridad fueron alertados de lo que ocurría y varias patrullas de la Policía Local de Málaga y tres furgones de la Unidad de Intervención Policial (UIP) -los conocidos como antidisturbios- se desplazaron con urgencia hasta el lugar.

Los agentes llegaron al campamento y se desplegaron para tratar de contener a los supuestos agresores, cuya actitud violenta cesó considerablemente cuando fueron conscientes del dispositivo. Los policías comenzaron a hacer indagaciones y recopilar testimonios para aclarar lo sucedido, pero no pudieron detener a nadie porque las víctimas no querían presentar denuncias, algo que las citadas fuentes achacaron al miedo a posibles represalias.

Los menores que tuvieron que refugiarse en los montes cercanos regresaron sobre la una de la madrugada de ayer, “y estaban muy asustados e impresionados por lo que habían vivido”.

El campamento de verano lo iniciaron entre 30 y 40 niños y adolescentes de entre 6 y 16 años, aunque a lo largo de la jornada de ayer aproximadamente una decena de ellos decidieron regresar a sus casas.

Las fuentes consultadas precisaron que los representantes de la ONG Liga Malagueña señalaron tras el altercado su intención de no suspender la iniciativa, cuyo objetivo es fomentar valores y estrechar la convivencia.

Familiares de algunos monitores expresaron su temor por el suceso y algunos se planteaban pedirles que no acudieran más. En todo caso, solicitaron presencia policial en el lugar hasta que la normalidad se impusiese.