Si hace unos días escribí un post sobre el libro Contra el viento del norte del autor Daniel Glattauer, ahora os voy a comentar la segunda parte de este libro.

Como supongo que no habrás leído por el momento Contra el viento del norte, no quiero explicarte el final, pero quiero que sepas que es de obligatoria lectura este libro, para terminar de entender lo que dejaron a medias en el anterior libro.

Podríamos decir que Daniel Glattauer vuelve a cautivar, enganchar y sobrecoger a los lectores y a la crítica internacional con su curiosa forma de ver las relaciones amorosas en nuestro tiempo, con las nuevas tecnologías y una relación a través de mails.

portada cada siete olas med Cada siete olas.
Nunca habíamos estado tan cerca y al mismo tiempo tan lejos

Podríamos decir que Emmi y Leo nos enseñan que, después de que seis olas rompan en la orilla llega la séptima, y ésatrae siempre muchas sorpresas.

 

Firmado: @capazos


Las 11 Reglas de la Vida dichas por Bill Gates

Regla Uno- La vida no es justa, acostúmbrate a ello.

Regla Dos- Al mundo no le importará tu autoestima. El mundo esperará que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.

Regla Tres- No ganarás US$5.000 mensuales justo después de haber salido del instituto y no serás un vicepresidente de una empresa con coche de empresa hasta que hayas terminado el instituto, estudiado y trabajado mucho.

Regla Cuatro- Si piensas que tu profesor es duro, espera a que tengas un jefe. Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.

Regla Cinco- Dedicarse a voltear hamburguesas no te quita dignidad. Tus abuelos tenían una palabra diferente para describirlo: le llamaban oportunidad.
Regla Seis- Si metes la pata, no es culpa de tus padres, así que no lloriquees por tus errores; aprende de ellos.

Regla Siete- Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como son ahora. Ellos empezaron a serlo por pagar tus cuentas, limpiar tu ropa sucia y escucharte hablar acerca de lo super guay que eres y lo carca que son ellos. Así que antes de emprender tu lucha por las selvas vírgenes contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación, escritorio, armario y estuche.

Regla Ocho- En la escuela puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no. En algunas escuelas ya no se pierden años lectivos y te dan las oportunidades que necesites para encontrar la respuesta correcta en tus exámenes y para que tus tareas sean cada vez más fáciles. Eso no tiene ninguna semejanza con la vida real.

Regla Nueve- La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Todo esto tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.

Regla Diez- La televisión no es la vida real. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café de la película para irse a trabajar.

Regla Once- Sé amable con los “NERDS” (los más aplicados de tu clase). Existen muchas probabilidades de que termines trabajando para uno de ellos.


No, no es un llamamiento buscando compañía homosexual. Simplemente me he quedado sin amigos. Bueno sigo teniendo amigos, pero como si no, porque estos han desarrollado un parásito que va con ellos a todas partes. Parásito con dos tetas.

Ya sabes que ahora no tienes un amigo, tienes un ser formado con dos cuerpos. Si quedas con él, estas quedando con los dos, algo que según parece esta implícito.

- Paco, ¿te vienes a mi casa a ver mi tele de LCD nueva?
- Venga, en 10 minutos vamos para allá.

¿Vamos? ¿Cómo que vamos? Yo se que Paco hasta le ha puesto nombre a su miembro viril, pero tanto como para hablar de él como un ente aparte….
Pero no se trata de eso. Oyes el timbre, abres la puerta y ahi te los encuentras, a los siameses. Ni el mejor equipo de cirujanos podría separarlos.

Esto mosquea, pero siempre te seguirán quedando amigos libres con los que poder quedar, porque mas o menos iban alternando: ahora me emparejo yo, ahora te liberas tu,…. Pero llega un momento, en el que todos coinciden y ahi se jodió todo.

Pongámonos en situación: comida en casa de un amigo, por supuesto organizada y decidida por el macho dominante. Siete personas y seis parásitos, y el único que va sin parásito eres tú. ¿Por qué? Pues por circunstancias de la vida, pero ese no es el caso que nos ocupa hoy. Y bueno, de primeras no va mal la cosa, porque ellas se quedan por un lado y nosotros por otro. Pero luego nos sentamos todos juntos a la mesa, y hay que medir muy bien las palabras y el tema de conversación.

Cuando tu quedabas antes con tus colegas, desparásitados, para comer (para algunos 1 litro de cerveza y una bolsa de patatas no será comer, para mi es el desayuno de los campeones), podias comentar perfectamente hechos tan relevantes como:

- Joder Paco, ¿ te acuerdas de la morena tetona con la que te liaste la otra noche?
- Si si (gesto general con las dos manos abiertas delante del pecho).
- Pues la he visto hoy paseando con su novio. Pobre infeliz.

Si tienes el desliz de soltar una de estas anécdotas donde no debes, la parásito de turno le montará el pollo colega, y luego él te dará a ti la consecuente patada en las gónadas. Luego ellos se reconciliarán, porque es más que probable que ella tenga mucho que callar, pero tú te quedarás con el dolor de huevos.

Se puede dar el caso tú no tragues ni con embudo a alguna de estas chupópteras, y ella tampoco te soporte a ti, porque tu eres el cabrón que se lleva a su niño por ahí y lo trae borracho perdido a las 6 de la mañana. Lástima de él, que le pongo el revólver en la sien para que se beba los chupitos. Pero aún así, ella hace como que se quiere llevar bien contigo, e incluso te quiere emparejar con alguna de sus amigas, “para poder salir los cuatro”.

- Oye, ¿qué te parece mi amiga Marta?
- ¿Quién? ¿La bizca?
- Que no es bizca.
- No, que va. Es amplia de vista.

Y después llega el momento cumbre en el que te sientes más integrado en el grupo, cuando después de comer, nos vamos a tomar algo al salón. Y claro, como el espacio es reducido, pues se sientan de dos en dos: ellos sentados y ellas en sus rodillas.
¿Y tú que tienes en tus rodillas? Al puto caniche de la novia de tu amigo, que desde que llegaste no ha parado de frotarse con tus pie. Este ha sido el momento en el que me ha surgido algo urgente y he salido de allí por patas.

Visto en: SoyBorracho.com.