El arte de amargarnos la vida.

 Hay unas máximas que parece que nos gusta cumplir para amargarnos la vida. Si estás en este plan, te decimos cómo ser eficiente en esta tarea, paso a paso.

 

  1. CRÉATE PROBLEMAS. Si no tienes bastante con los tuyos, asume los de los demás. Ejerce de confesor en prácticas, pero no te engañes: esto es sólo una forma de huir de la realidad y de ti mismo. Llena tu vida de complicaciones reales o ficticias, y procura dar mucha importancia a los sucesos negativos.

 

2. TÚ TIENES LA RAZÓN. Amargarse la vida a propósito es un arte que se aprende. Para hacerlo piensa que todo es blanco o negro y que sólo existe una verdad absoluta: la tuya. Rechaza por norma lo que te digan los demás, incluso cuando te pueda aportar algo positivo.

 

3. VIVA LA OBSESIÓN. Elige algo que se te haya quedado marcado, y repítelo en tu mente una y otra vez, hasta que sólo vivas para pensar en eso. Es genial para esconder la cabeza ante las dificultades diarias.

 

4. PIENSA SÓLO EN EL FUTURO. Aplaza los placeres y la alegría pensando que en el futuro todo irá mejor. Por supuesto, hasta ese momento no deberás disfrutar en absoluto. Confórmate con lo malo conocido y no pruebes lo bueno por conocer. Tortúrate pensando en todo lo malo que te podría ocurrir dentro de unos años.

 

5. NUNCA TE PERDONES. Si es difícil perdonar a los demás, perdonarse a uno mismo es mucho más complicado, así que no te esfuerces en conseguirlo. Llegarás a un punto en el que tan sólo sentirás autocompasión. Piensa que tú eres el único responsable de lo que te ocurre, y jamás creas que hay situaciones que escapan a tu control.

el arte de amargarse la vida El arte de amargarse la vida

el arte de amargarse la vida


Podéis encontrar el libro de PAUL WATZLAWICK en formato pdf en el siguiente enlace.
Muchas gracias Ángel ;)


25 tipos de mujeres:

1. La segunda madre

Un refrán dice que primero fue el uno que el dos. Así que, resígnate, siempre será “segundona”, ni siquiera intentes ocupar el lugar de la madre. El complejo de Edipo existe, pero no te las desde Yocasta.

2. La intensa

Esta es la típica “pegote” que llama cada hora, pregunta bobadas, quiere saber todos los movimientos, pretende estar todo el tiempo con él. Sábados, domingos y feriados se queda a dormir en su departamento, para desayunar juntos y luego, también, ver el reality de la noche juntitos. Además, es melosa, duerme abrazada ocho horas, quiere que la acaricien todo el tiempo, le hablen estilo bebé y espera besitos cada cinco minutos.

mujeres 25 tipos de mujeres

25 tipos de mujeres


3. La cantilena

Dios puso esta característica en las féminas. Pero no hay derecho a que una mujer, en tono agudo, entre alto y contralto, salga en el auto y con los vidrios arriba, en la mesa, en la calle, en la cola del cine, por teléfono y hasta en el baño. Dejémosle el sermón a la mamá.

4. La Mata Hari

Si algo enerva a un hombre es que lo indagen. La curiosidad mató al gato y ojo con buscar pistas del pasado y secretos en el clóset, el escritorio, el celular y la billetera mientras él se baña. Piensa que sólo obtendrás ira e intenso dolor si encuentra fotos de las novias y quién sabe en qué situaciones.

5. La rival

Señoritas, entre un hombre y su mejor amiga hay más fidelidad que con su amigote del alma. Los celos por ella sólo te traerían rivalidades e incluso te harían objeto de chistes. Tampoco es que la vayas a agarrar a besos y se presten la ropa, pero trata de aguantarla y hasta salgan juntos, pues ella goza de derechos adquiridos.

6. La desesperada

Nada más notorio que el afán por conseguir novio y, peor, el de casarse. Para esto se necesita inteligencia y el movimiento menos astuto de una casadera es “sacarle” cita con los papás al mes de conocerlo, hablar de matrimonio, argollas, luna de miel y hasta lagrimear cuando vea un bebé. Llegar al altar toma su tiempo. Acelerarte podría convertirte en una “cuchacha” frustrada.

7. La que no gasta

La caballerosidad es una cualidad que todas aman, pero no abusen. Así como reclaman por sus derechos, no se las den de princesas para que les gasten todo. Eviten el recorrido por el centro comercial, la joyería, los mejores restaurantes y el puchero de rigor para que les renueven ropero, les amueblen la casa y las lleven a unas vacaciones todo incluido. ¡Para eso trabajan!

8. El síndrome Excel

Algo que prende los motores de un tipo son las minas que planean todo en tabla de Excel. Olvídese de diseñarle dietas, rutinas de gimnasio, sesión de spa, el mercado en Paloquemao, la visita a la mamá o a la prima más querida, y las reuniones de egresados. Deje que él programe las actividades y no crea que su agenda tiene tantos espacios como la de Hello Kitty.

9. Las muy extrovertidas

También conocidas como coquetas, hablan mucho, son queridas con todos, abrazan, besan y cuando se emborrachan se transforman. De alma de la fiesta pueden pasar a pesadilla y cada que salen no sólo devuelven atenciones sino que les hacen “showcito” delante de todos. Eso sí, se arrepienten al otro día.

10. La mujer antiamigos

Esta tiene dos características: acompaña siempre al novio pero nunca se integra, es como un mueble y no musita palabra, ni siquiera toma y pone cara de puño; o se vuelve tan amable y tan querida que cada vez que habla la embarra con comentarios salidos de tono o que ponen en entredicho su inteligencia.

11. Tres son mucha compañía

No falta la chica que cada vez que sale lleva a una hermana, a la prima o a la amiga “más divertido”. Si algo saca de quicio es que carguen con cola para todos lados. Para completar, estas agradables compañías no tienen un peso y adivinen quién es el marrano que paga.

12. Celos, malditos celos

Es verdad que la cultura machista las hace inseguras, pero cuando la sombra tiene curvas y sospechan hasta de la verdulera, la cosa se pone grave. Más bien, no se busque excusas porque no hay teoría más cierta de que cuanto más celosas, más engañadas.

13 Las antiestéticas

Aquí solo unas perlas bastante despedidoras: la pulsera de oro en el tobillo debajo de la media velada, el anillo en un dedo del pie, las peludas con síndrome de Neandertal: no saben qué es la cera y la cuchilla para el bigote, las piernas, la axila y el bikini; las uñas decoradas con bisutería, el pelo con raíz y el tinte quemado en las puntas y el zapato blanco con jean stretch. Ojo, muchos alegan que el mal olor es más común de lo que se piensa.

14. Las “mamis” vanidosas

Estas son el otro extremo: están bien maquilladas a las 3 a.m., después de la rumba, huelen a labial, van al gimnasio tres horas diarias y salen perfectas, la pestañina nunca se les corre, usan delineador de labios bastante contrastado y al parpadear tienen escarcha en la sombra. Casi siempre han estado en el quirófano para algún implante, son bonitas, juran que Nicole Kidman se pondría su ropa y su perfume algo fuerte delata su cercanía.

15. Las criticona

Algunas se las dan de decoradoras y dos semanas después de conocer al tipo quieren cambiarle el apartamento, les parece un garrón la casa de los suegros y esperan que pongan tapete en todas las puertas. Sueñan con tirarle el afiche de Boca, que nunca deje platos sucios y que la ropa sea solo de marca.

16. Ni tanto que queme al santo

Ni mucho que no lo alumbre. Si en el amor se busca inteligencia, nada más aburrido que una mina intelectual que analiza hasta un polvo. Pero también despacha la que solo lee revistas de farándula, y sólo quiere ser como Julia Roberts en una vida de comedia.

17. El odio al fútbol

Si no le gusta, deje que su hombre lo disfrute. Algo que de verdad espanta es la mujer que se pone furiosa si el domingo por la tarde es para el fútbol, el estadio, los amigos y unas cervezas. Búsquese una amiga, visite a su mamá o váyase a ver cine arte.

18. Disertaciones sobre el amor

Mujeres, olviden que los hombres quieren discutir sobre el amor, la relación de pareja y los conflictos por tres, cuatro, cinco horas o todo un sábado. Recuerden que el género masculino, aunque ama, es más práctico y no se pone metas cara a cara, reflexiona y jura amor eterno. Ese abrazo al final de una discusión bizantina no es de satisfacción, es puro teatro… jurado.

19 La actitud antihogar

Si quieres perder a tu novio en mínimo dos días, dile que te importa mucho la casa, aprender a cocinar, tener hijos y quedarte de vez en cuando en la casa. Nadie quiere sirvientas a la vieja usanza, pero esas liberadas que a duras penas abren la nevera y meten las zapatillas en el lavarropa, corren el riesgo de no disfrutar las mieles del hogar.

20. Las autosuficientes

Es verdad, las mujeres pueden hacerlo todo y hasta mejor que un hombre. Pero esa miradita, esa actitud de sabelotodo, de que no necesita a nadie y esa pose algo masculina no solo espanta sino que enerva. Está bien, son exitosas, pero dejen de repetirlo y recalcarle que ganan más, y que, en definitiva, sólo necesitan su semen para un hijo. ¿A quién llaman cuando van al mecánico y les han cambiado hasta el volante por una cifra astronómica?

21. El chantaje

Nada más bajo que jugar con esto. Algunas se proponen hacerlos sufrir y les provocan celos con personajes imaginarios, se mandan flores ellas mismas a nombre de otro, lloriquean para conseguir su afecto, se hacen las víctimas y en un momento de rabia deciden no “dárselo”, como si solo él se privara de placer.

22. Las escrupulosas y las atrevidas

En esta categoría entran las mojigatas y las que se pasan. Niñas, eso de apagar la luz, de poner cara de asco y de dárselas de sanas después de cierta edad no les queda bien. Pero ojo, cuando la mujer resulta más atrevida que el hombre, también corre el riesgo de asustarlo. Eso sí, no se repriman y muestren sus armas poco a poco.

23. Que lo tomen de esclavo

Mujeres, sus novios o maridos no son sus mensajeros, tramitadores, plomeros, electricistas, choferes y, además, buenos amantes. Eso de “ven a buscarme”, llévame, déjame, pasemos por…, préstame y arréglame, no va. No se las dé de ama de Kunta Kinte.

24. Las comparaciones

Si entre sus frases más comunes están “con mi ex hacía esto o aquello”, “él era divino” o “él siempre me regalaba. . .”, tu relación no tiene futuro. Si los añora tanto, ¿por qué no está con ellos? ” lo pasado, pisado”, entonces no arriesgues el futuro. Y si crees que el sujeto en cuestión debe ser como tu papá, búscate urgente ayuda psicológica.

25. Los cuestionarios

Existen varios, pero uno de los peores es el del sondeo de número de novias, cuántas mujeres han pasado por su cama y cuál ha sido el mejor polvo. No insistan en saber en cuál puesto están y piensen, como dice en Desiderata, que siempre habrá alguien mejor y peor que tú.


Parece ser que solo personas con un IQ superior a 120 consiguen resolverlo.

Piensa:

Si:

2 + 3 = 10
7 + 2 = 63
6 + 5 = 66
8 + 4 = 96

Entonces:

9 + 7 = ¿¿??


Para las mujeres creídas:

Mujeres creídas Mujeres creídas

Mujeres creídas


Un hombre entra a su restaurante favorito, y se sienta en la mesa de siempre.
Da una mirada a su alrededor y descubre a una hermosa mujer en una mesa cercana.
Esta completamente sola.

El tipo llama al camarero y le pide enviar a la mujer la botella del Merlot más caro que haya en el restaurante, pensando que si la mujer aceptaba la botella se rendiría a sus pies.
El camarero lleva la botella a la mesa de la mujer y le dice, señalando al hombre:

“Esto es de parte del caballero de aquella mesa”

La mujer mira la botella con frialdad durante un segundo, y decide enviarle una nota al hombre. Se la da al camarero, y este la entrega al destinatario.

La nota decía:

“Para que yo acepte esta botella, Usted debería tener un Mercedes en su garaje, un millón de dólares en el Banco y 20 cm. en sus pantalones.”

Después de leer la nota, el hombre, piensa un segundo y decide contestar.

Le da la nueva nota al camarero y le pide que la entregue a la mujer.

La nota decía:

Para acceder a sus deseos, podría vender mi Ferrari Modena 360 y también mi BMW 850 SL , para quedarme sólo con el Mercedes 600 SEL en mi garaje.

Podría también donar doce de los trece millones de dólares que tengo en mi cuenta.

Pero…?????

ni por una mujer tan bella como usted

me cortaría cinco centímetros”

P.D: Devuélvame la botella.



Página 1 de 3123