May 08

Seguro que a la Pitonisa Lola se le caería la baba con estas cartas :P .

Abr 24

Desconocía estos datos y he considerado que sería interesante que lo publicara. Este artículo de LibroDeNotas.com explica como voluntarios miembros de ZAKA se encargan de recoger uno por uno los restos de los fallecidos en atentados terroristas y entregarlos a los familiares para que puedan darles una sepultura digna de acuerdo con la ley judía.

Os dejo la noticia que aunque sea un poco larga, creo que merece la pena leerla:

Cada vez que un terrorista suicida se hace volar por los aires en un autobús de Tel Aviv o en un mercado de Jerusalén, los hombres de chaleco amarillo y aspecto de rabinos no tardan en aparecer. Su misión consiste en recoger uno por uno los restos de los fallecidos y entregarlos a los familiares para que puedan darles una sepultura digna de acuerdo con la ley judía.

Atentado tras atentado, los voluntarios de esta organización llamada ZAKA se encuentran con las escenas más dantescas que pueda presenciar un ser humano: piernas, brazos y pedazos de carne que apenas pueden identificar. “Después de un atentado suicida, —explica uno de los voluntarios— los restos humanos se esparcen por las ramas de los árboles, los tejados y los balcones. Nosotros buscamos los pedazos y los reconstruimos como un puzzle”.

La organización ZAKA, compuesta en su mayoría por judíos ultraortodoxos, nació a mediados de los 90, en la época más dura de atentados suicidas contra la población israelí. Por entonces, los atentados eran casi diarios y el caos organizativo se apoderaba incluso de las fuerzas de seguridad.

“En 1995” —explica Yehuda Meshi Zahav, fundador de la organización— “ocurrió un atentado en el barrio de Ramat Eshkol en Jerusalén, la línea 26… Lo que sucedió es que habíamos visto una pierna que voló de un cuerpo muerto. La pierna desapareció como por arte de magia. A las pocas horas apareció un hombre en la estación de policía y trajo la pierna. El policía conmocionado le preguntó dónde se había metido y el hombre le respondió que había ido a hacer unos recados. Esto fue la gota que colmó el vaso. Todos llegamos a la conclusión de que era necesario poner orden”.

El nombre ZAKA es la abreviatura en hebreo de Zihuy Korbanot Ason, que significa literalmente “Identificación de Víctimas de Desastres”. Hoy en día cuenta con más de 600 voluntarios que acompañan a las ambulancias y han ampliado sus labores a otro tipo de emergencias. Equipos de ZAKA han ayudado en la identificación de las víctimas del Tsunami de 2004 o en la búsqueda de los restos de los astronautas de la nave Columbia, y han obtenido amplio reconocimiento internacional.

Durante las labores de identificación, la única idea que les guía es la de “honrar al muerto”. En su opinión, todos los seres humanos han sido creados a imagen y semejanza de Dios y merecen un final digno, incluido el terrorista suicida. De hecho, recogen los restos de los terroristas exactamente igual que los de los demás, y los recopilan en bolsas que después entregan al Ejército.

Aunque no se trata de especialistas, ni cuentan con los sofisticados equipos de los CSI, los miembros de ZAKA trabajan conjuntamente con la policía y su labor es apreciada por las fuerzas de seguridad. “Podemos decir que se trata de una especie de rompecabezas” – asegura Meshi Zahav – “Identificamos primero el tronco central del cuerpo, después la parte de las extremidades, piernas, manos y dedos. Tratamos en la medida de lo posible de recuperar su integridad”.

Después de un atentado, los miembros de ZAKA rastrearán cada rincón del escenario en busca del resto humano más diminuto y serán los últimos en marcharse. Saben que los restos que no consigan identificar ni reunir con su dueño terminarán en una fosa común, enterrados para siempre en el olvido. Y ésa es una sensación que este pueblo ya ha tenido ocasión de interiorizar.

Abr 22

Me parece que este oso no quería jugar con el hombre al pilla pilla…

Feb 29

Andy Pausch es profesor en la Universidad Carnegie Mellon, tiene un cáncer mortal de páncreas y da una conferencia con algunos consejos sobre historia de su inminente muerte. Realmente conmovedor.

Ene 25

El jefe de escuadrón de la RAF Bertram Jimmy James se mantuvo siempre fiel a ese antiguo precepto militar que dice que la primera obligación del prisionero de guerra es intentar la fuga. Durante los cinco años que duró su cautiverio, escapó de sus captores alemanes hasta 13 veces, y otras tantas fue atrapado y devuelto a la prisión. Uno de esos intentos de fuga, el que llevó a cabo en compañía de otros 75 reclusos entre el 24 y el 25 de marzo de 1944 en el campo de prisioneros Stalag Luft III, en el corazón de la Silesia polaca, pasó a la historia con el sobrenombre de la gran evasión e inspiró en 1963 la célebre película dirigida por John Sturges y protagonizada por Steve McQueen. Jimmy James falleció el pasado viernes a los 92 años.
“Era el mayor héroe de guerra británico que quedaba con vida”, señala el historiador militar Howard Tuck. Y aunque el grado de heroicidad de un soldado es una cosa difícil de objetivar, la verdad es que James fue un verdadero incordio para los nazis desde que en junio de 1940 cayó prisionero tras ser abatido sobre la costa holandesa el bombardero Wellington que pilotaba. El primer campo al que fue conducido, el Stalag Luft I, en la ciudad alemana de Barth, ya fue escenario de algunos de sus intentos de fuga, uno de los cuales propició el primer túnel excavado por oficiales de la RAF en una prisión nazi.

A PRUEBA DE FUGAS

Era tal el afán de James por cruzar el alambre de espino que en abril de 1943, tras pasar por los repletos barracones del campamento para oficiales Oflag 21B, en la localidad polaca de Schubin, se ordenó su traslado definitivo al campo Stalag Luft III, diseñado bajo la supervisión de Hermann Goering, ministro del Aire, con la consigna de que resultara a prueba de evasiones. Una expresión que no debía de figurar en el vocabulario de los oficiales ingleses, a juzgar por el insensato número de veces que intentaron salir de allí.
Pese a que el porcentaje de éxitos era pequeño, los aliados consideraban las fugas como una forma de extender la actividad bélica más allá de las líneas enemigas, ya que obligaban a los alemanes a emplear tiempo, recursos y efectivos en reforzar la seguridad de los campos y perseguir a los evadidos. En el Stalag Luft III, James se integró en un equipo de oficiales que diseñaba y ejecutaba los planes de fuga de forma casi profesional y que alcanzó un grado de sofisticación nunca visto hasta entonces en la misión hoy conocida como La gran evasión, que debía permitir salir de la prisión militar a 200 hombres. Nada menos.
Para ello se excavaron tres túneles –Tom, Dick y Harry– siguiendo el modelo de las minas industriales, con bombas de aire, tuberías de ventilación, electricidad y hasta una línea férrea con vagonetas. La madera la obtenían desmontando los listones de las camas. Más arduo resultaba deshacerse de la tierra que sacaban de los túneles, un problema que, tal como aparece en la película, se resolvió transportando la tierra en unas pequeñas bolsas escondidas dentro de los pantalones y dispersándola por el patio gracias a un ingenioso mecanismo.
Finalmente, de los 600 prisioneros que trabajaron en el plan apenas 76 pudieron atravesar el túnel Harry. Y solo tres llegaron a su cita con la libertad. Los demás fueron capturados antes o después. Irritado, Adolf Hitler ordenó ejecutar a una cincuentena. Jimmy James corrió mejor suerte y fue enviado al campo de concentración de Sachsenhausen, donde, según explicó después, fue testigo de “horrores inimaginables”. Se fugó una vez más y volvió a ser detenido. En esta ocasión sí le condenaron a muerte, pero también de ese destino pudo escaparse gracias a la inminente victoria aliada.

Ene 16

Como está el mundo señores.

Según esta sorprendente noticia, Rabbi Yitzhok Fischer, rabino de profesión, ha sido acusado de contagiar el herpes a tres niños, tras practicarles la circuncisión.

Al parecer, a pesar de no ser una practica mayoritaria, si es aceptado en diversas minorías dentro de esta confesión, el que se extraiga la sangre con la boca tras realizar la circuncisión, en lugar de con material quirúrgico. Lo que ha resultado en un grave infección por herpes, que según la noticia, ha debilitado el sistema inmune de los niños provocando su muerte.

La noticia original (en inglés).