Estos son los motivos más claros para dejar Google, por orden:

  1. Los bajos sueldos – en relación con lo que podrían ganar en otros sitios
  2. Demasiada burocracia, papeleo.
  3. Un gestión deficiente
  4. Pobre actuación de los mentores
  5. Largo proceso de contratación, que puede llevar meses

¿Qué motivos son por los que dejásteis vuestra antigua empresa?


Hace un par de años, a Ramón Redondo, un ex-compañero de trabajo le propinaron una brutal paliza que le podría haber costado la vida.

Ayer, los agresores fueron juzgados y esta ha sido la noticia que ha salido publicada en El Periódico de Aragón:

Los tres jóvenes neonazis juzgados ayer en la Audiencia de Zaragoza por una brutal agresión registrada el 26 de marzo del 2006 en el Actur coincidieron en atribuir la autoría de los hechos a uno de sus compañeros, Daniel, que ya fue condenado por este delito en el Juzgado de Menores. Los acusados, que incurrieron en numerosas contradicciones, reconocieron que no hubo motivos para la agresión y uno de ellos admitió que atacaron a la víctima “porque sí”.

En la fecha citada, los imputados, en compañía de otros dos menores, agredieron a Ramón Redondo, a quien abrieron la cabeza con piedras y un trozo de la tapa de una alcantarilla. El joven estuvo a punto de morir y aún padece secuelas. Previamente, el grupo neonazi también intentó apalear a una joven de color y a un motorista.

Solo Gema Benjamina Palomar, que entonces tenía 18 años, confesó que era nacionalsocialista, lo mismo que sus compañeros, aunque ahora ya no simpatiza con esa ideología, a la que considera no violenta.

La joven afirmó que se quedó paralizada por la agresión, que no la esperaba y que intentó que Daniel dejara de golpear a la víctima. También señaló que, desde las cinco de la tarde del día anterior hasta que ocurrieron los hechos, a las tres de la madrugada, “no habíamos parado de tomar cervezas”.

Según declaró, fue Daniel el que golpeó en la cabeza a Redondo, mientras otro implicado, Juan Antonio Ivernón, le sujetaba por el cuello y le asestaba un “rodillazo”. Este, que entonces era militar, solo reconoció ante el tribunal que tenía “agarrada” a la víctima. Negó que fuera skinhead.

El tercer acusado, José Alberto Burriel, dijo que ni él ni la joven llegaron a “tocar” a Redondo y negó que hubieran perseguido y zarandeado a la joven de color esa misma madrugada, a la que solo uno de ellos “sacó la lemgua”. Rechazó que fuera skinhead y solo admitió su pertenencia a los ligallos.

Estas declaraciones autoexculpatorias fueron refutadas por las víctimas y otros testigos. Redondo dijo que le habían golpeado “por todos los lados” y que fueron varias personas, “cuatro o cinco”.

Sandra, la joven atacada previamente, explicó que la insultaron llamándole “puta”, “negra de mierda” y otros improperios –Palomar reconoció que hubo insultos racistas–, al tiempo que le tiraban del pelo y la empujaban, hasta que pudo refugiarse en el portal de su casa.

Por su parte, los policías que intervinieron en la detención cinco minutos después de los hechos manifestaron que no apreciaron ningún síntoma especial de embriaguez en los agresores.

El fiscal y la abogada de la acusación, Carmen Cifuentes, mantuvieron sus peticiones de diez años y seis meses de cárcel y doce años y seis meses, respectivamente.

Lo hice en su día y lo vuelvo a hacer, desde aquí le mando todo mi ánimo y apoyo a Ramón.


El paintball (en inglés ‘bola de pintura’) es un deporte en el que los participantes usan pistolas de aire comprimido llamadas marcadoras (markers) para disparar pequeñas bolas con pintura a otros jugadores. En esencia es un juego de persecución complejo, pues los jugadores alcanzados por bolas de pinturas durante el juego son eliminados de éste.

Normalmente en una partida de paintball se enfrentan dos equipos con el fin de eliminar a todos los jugadores del equipo contrario o completar un objetivo (como capturar una bandera o eliminar a un jugador concreto). Un juego de paintball típico no profesional suele durar de unos cinco minutos a media hora. El equipo básico necesario para practicar el paintball no es excesivamente caro (aunque sí pueden serlo las marcadoras y demás elementos de gama alta). El número de bolas de pintura disparadas durante una partida varía de un jugador a otro: algunos disparan cientos, otros unas pocas e incluso algunos no llegan a disparar en todo el tiempo.

Desde su nacimiento, el paintball ha arrastrado a una multitud de jugadores ocasionales o permanentes. La Sporting Goods Manufacturer’s Association estima que aproximadamente 10 millones de estadounidenses juegan anualmente al paintball. Las estadísticas de las aseguradoras indican que el paintball es uno de los deportes más seguros, incluso más que el golf.[1]

Las partidas de paintball pueden jugarse bajo techo o al aire libre y adoptar diferentes formas, siendo algunas de las más populares el woodsball y el torneo o speedball. Las reglas varían ampliamente de una a otra forma, estando diseñadas la mayoría para que los participantes disfruten del juego en un entorno seguro.

Un espabilado (por no decir otra cosa) nos enseña las consecuencias de no llevar ropa protectora, cuando se juega al Paintball.


Seguro que alguna vez habéis estado bajos de moral y habéis buscado algo para motivaros. Pues aquí os dejo un buen puñado de imágenes para motivaros:

 

 

 



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