El flamante Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barac Obama, ha oído hablar tanto de los leperos, que su primera decisión es invitar a un grupo de leperos a que visiten los Estados Unidos.
Manda su propio avión a recogerlos y preparan un gran recibimiento en el
hangar presidencial, en donde colocan un gran foro, con banda, alfombra y
pancartas dando la bienvenida a los leperos.
Al llegar el avión, la banda empieza a tocar, los coros a cantar, se abre la puerta del avión, se asoma la azafata y… nada, que no bajan los leperos.
El presidente, descontrolado porque no bajan, manda a su secretario
a investigar.
Va el secretario y regresa con el presidente y le dice: “Señor, los leperos
no quieren bajar porque tienen miedo de Well”
El presidente no entiende nada y le dice: “y quien es Well?”
Regresa el secretario y le dice al lepero:
“Pregunta el Presidente qué quien es Well?”
Y el lepero le dice:
“Pues no se, pero allí, en esa pancarta, dice: WELL COME LEPEROS”

El uso de Internet empieza a ser algo ya casi indispensable en nuestras vidas y por eso, para los más pequeños hay ciertas medidas y riesgos que tenemos que advertirles.
 Internet y los niños
- Internet es un sitio donde puedes encontrar muchas cosas. Las hay muy buenas y divertidas, pero también las hay malas.
- Los amigos son la gente que tú conoces en tu colegio, en el parque o tu familia. En Internet se llama amigos a cualquier persona que se comunique contigo, pero en realidad en muchos casos no lo son, porque no te conocen.
- Hay veces que las personas mayores se hacen pasar por niños, y los niños por mayores.
- Si alguien te pregunta cosas como dónde vives, si tienes teléfono, o quiere que le envíes fotos, poner la webcam o que quedes con él o ella, avisa a papa o mama. Eso déjalo para tus amigos verdaderos, a los que conozcas en persona.
- Nunca aceptes cosas que te envíen desconocidos o amigos y no hayas pedido tú primero. Algunas veces pueden estropear el ordenador y hay gente que manda cosas que no son buenas.
- No pongas fotos tuyas o de tus amigos, ni dónde vives, ni tú número de teléfono. Tus amigos lo saben, o te lo pueden pedir en persona.
- No insultes a nadie, ni lo molestes, ni lo amenaces. Siempre se puede saber quien escribió o puso fotos en Internet y sabrán que has sido tú.
- Si alguien te insulta, te molesta o te amenaza, avisa a tus padres para que no lo vuelvan a hacer
- Si estás buscando algo en Internet y te encuentras cosas que no son para niños avisa a tus padres. No te de vergüenza, ni miedo, porque ocurre algunas veces hasta a los mayores.
- No todo lo que veas en Internet, como en la tele, es verdad.

La tardanza es algo que no la llevo muy bien, yo personalmente me considero una persona puntual, es más, en la gran mayoría de las veces suelo llegar un poco antes.
Todos tenemos algún amigo que llega tarde a una cita y nos transporta a un estado de sufrimiento crónico cuando quedamos con él. Varios expertos aseguran que el ’síndrome del tardón’ denota fobia social, narcisismo o mala planificación.
Hay acontecimientos en los que llegar tarde está socialmente aceptado ya que crea expectación y aumenta el interés, como cuando la novia llega tarde a la iglesia o un actor a la presentación de su nueva película. Pero se considera una falta de respeto cuando lo hace un conocido o familiar de manera repetida.
Sea por falta de previsión, desorden o irresponsabilidad, los psicólogos de ISEP Clínic aseguran que calcular mal el tiempo es señal de inmadurez, narcisismo o fobia social (miedo a llegar el primero y no saber qué decir).
El síndrome del ‘tardón’ se da en personas con poca estructuración personal, que no saben hacer frente a responsabilidades, tienen poca autoestima e, inconcientemente, quieren llamar la atención con sus retrasos. A este colectivo se le tendrían que sumar las personalidades narcisistas o histriónicas, que en reuniones y citas llegan tarde para hacerse notar.
Para dejar de ser tardón se debe:
- Pensar en las razones que nos hacen llegar tarde: por pereza, desorden, olvido, pánico de ser los primeros, querer hacernos notar.
- Aplicar estrategias para llegar 15 minutos antes: levantarnos 30 minutos antes, colocar despertadores escondidos, planificar mejor, etc.
- Recompensarnos cuando lleguemos puntuales.
- Llevar las citas apuntadas en la agenda, móvil o pda.

Qué malo es el miedo, ¿eh? Los seres humanos no estamos preparados para el miedo, no nos sabemos comportar con dignidad. No hay más que ver la cantidad de gilipolleces que hacemos cuando tenemos miedo.
Porque vamos a ver, tú estás por la noche en la cama y oyes un ruido extraño, ¿y qué haces? ¡Te tapas con la sábana! ¡Muy bien! ¿Qué pasa, que la sábana es antibalas? ¿Que si viene un malo con un cuchillo no va a poder atravesarla, se le va a doblar la hoja? ¡Hombre, por favor!


Qué malo es el miedo ¿eh?.
Los seres humanos no estamos preparados para el miedo, no nos sabemos comportar con dignidad. No hay más que ver la cantidad de tonterías que hacemos cuando tenemos miedo.

A continuación analizamos algunas situaciones típicas que nos provocan miedo y nuestra estúpida reacción ante estas.
Primera:
Estás por la noche en la cama y oyes un ruido extraño, ¿qué haces? ¡Te tapas con la sábana! ¡Muy bien! ¿Qué pasa, que la sábana es antibalas? ¿Que si viene un malo con un cuchillo no va a poder atravesarla, se le va a doblar la hoja? ¡Hombre, por favor!
Segunda:
¿Y cuando nos da por mirar debajo de la cama? ¡Hombre, que ya tenemos una edad! Además, suponiendo que haya un asesino debajo de la cama, ¿qué ganas mirando? ¡Que te mate antes! Muy bien, fantástico. ¿Se imaginan que un día nos encontramos a alguien debajo de la cama? ¿Qué le diríamos?:
-Buenas nocheeees… ¿Qué? Asesinando, ¿no?
Tercera:
Otra reacción estúpida ante el miedo es mirar dentro del armario, que ya es el colmo. Porque, vamos a ver ¿a alguien le cabe un señor dentro del armario? Pero si el día que planchas no sabes dónde meter toda la ropa, ¿cómo se va a meter un tío ahí dentro?
Cuarta:
Otra situación. Oyes un ruido raro en casa y te levantas, ‘acojonao’, en calzoncillos, y preguntas: -¿Hay alguien? ¿Pero qué crees, que si hay alguien te va a contestar? Lo mejor es cuando llegas a la conclusión de que si hay alguien seguro que se esconde detrás de la puerta del cuarto de baño, y ¿qué haces? Asomas la cabeza poco a poco, más que nada para que si hay alguien, te dé a gusto. ¡Ay!
Quinta:
Vas en un coche y, de repente, el conductor empieza a correr como si fuese Carlos Sainz, pero sin Carlos y sin Sainz, y tú acojonado. ¿Qué haces? Lo normal, protegerte: te agarras a la asita de plástico que hay encima de la puerta! Ya se puede estampar si quiere, que tu vas cogido a la asita…
Sexta:
Cuando nos van a poner una inyección, ¿qué hacemos? Poner el culo tan duro que la aguja rebota!! Es que hay que ser ¿eh? Sabemos que duele más, pero no podemos evitarlo.
Séptima:
Más reacciones estúpidas que tiene el cuerpo por su cuenta: gritar. Claro que sí, muy lógico. Si estás friendo un huevo y se te prende la sartén ¿qué se te ocurre? Gritar. Te pones a gritar como un loco: -¡¡Que se me queman los huevos!! Y si viene otra persona, se une a ti con sus gritos: -¡Que se te queman los huevos! Pero ¿qué pretendemos? ¿Apagar el fuego a gritos?
¡Hombre, por favor!

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