Mar 25

El horario de verano es el horario que obedece a la convención por la que se adelantan los relojes para que las tardes tengan más luz diurna y las mañanas menos. Normalmente los relojes se adelantan una hora a principios de la primavera y se atrasan de vuelta en otoño. Muchas culturas antiguas, en cambio, alargaban las horas diurnas en verano. El horario de verano moderno fue propuesto por primera vez en 1907 por William Willett y se empleó ampliamente por primera vez en 1916 durante la Primera Guerra Mundial para ahorrar carbón. A pesar de las controversias, muchos países lo han empleado desde entonces. Los detalles difieren dependiendo del país y cambian de vez en cuando.

Cambio de hora debido al horario de verano

Añadir tiempo de luz diurna a las tardes beneficia el comercio, la práctica deportiva y otras actividades a las que favorece la presencia de luz tras la jornada laboral, pero puede ocasionar problemas a la agricultura y a otras ocupaciones que dependan del tiempo solar. El incremento de luz vespertino puede disminuir los accidentes de tráfico, pero sus efectos sobre la salud y el crimen están menos claros. Se dice que mediante el horario de verano se ahorra energía eléctrica al reducirse la necesidad de iluminación artificial, pero las evidencias que lo apoyan son débiles, pues el horario de verano puede estimular la aparición de picos de demanda, lo que incrementa los costes.Los cambios de horario dificultan la percepción del tiempo y pueden causar problemas en reuniones, viajes, facturación, el mantenimiento de registros, dispositivos médicos y maquinaria pesada. Muchos sistemas dirigidos por computadoras pueden ajustar sus relojes automáticamente, pero se pueden producir errores, especialmente cuando las reglas del horario de verano cambian.

En resumidas cuentas, en este año será la próxima madrugada del sábado al domingo 30 de marzo. Y hay que adelantar una hora el reloj. Las 2:00 de la madrugada del domingo pasarán a ser las 3:00.

Avisados quedáis :) .

Mar 13

Hace un par de años, a Ramón Redondo, un ex-compañero de trabajo le propinaron una brutal paliza que le podría haber costado la vida.

Ayer, los agresores fueron juzgados y esta ha sido la noticia que ha salido publicada en El Periódico de Aragón:

Los tres jóvenes neonazis juzgados ayer en la Audiencia de Zaragoza por una brutal agresión registrada el 26 de marzo del 2006 en el Actur coincidieron en atribuir la autoría de los hechos a uno de sus compañeros, Daniel, que ya fue condenado por este delito en el Juzgado de Menores. Los acusados, que incurrieron en numerosas contradicciones, reconocieron que no hubo motivos para la agresión y uno de ellos admitió que atacaron a la víctima “porque sí”.

En la fecha citada, los imputados, en compañía de otros dos menores, agredieron a Ramón Redondo, a quien abrieron la cabeza con piedras y un trozo de la tapa de una alcantarilla. El joven estuvo a punto de morir y aún padece secuelas. Previamente, el grupo neonazi también intentó apalear a una joven de color y a un motorista.

Solo Gema Benjamina Palomar, que entonces tenía 18 años, confesó que era nacionalsocialista, lo mismo que sus compañeros, aunque ahora ya no simpatiza con esa ideología, a la que considera no violenta.

La joven afirmó que se quedó paralizada por la agresión, que no la esperaba y que intentó que Daniel dejara de golpear a la víctima. También señaló que, desde las cinco de la tarde del día anterior hasta que ocurrieron los hechos, a las tres de la madrugada, “no habíamos parado de tomar cervezas”.

Según declaró, fue Daniel el que golpeó en la cabeza a Redondo, mientras otro implicado, Juan Antonio Ivernón, le sujetaba por el cuello y le asestaba un “rodillazo”. Este, que entonces era militar, solo reconoció ante el tribunal que tenía “agarrada” a la víctima. Negó que fuera skinhead.

El tercer acusado, José Alberto Burriel, dijo que ni él ni la joven llegaron a “tocar” a Redondo y negó que hubieran perseguido y zarandeado a la joven de color esa misma madrugada, a la que solo uno de ellos “sacó la lemgua”. Rechazó que fuera skinhead y solo admitió su pertenencia a los ligallos.

Estas declaraciones autoexculpatorias fueron refutadas por las víctimas y otros testigos. Redondo dijo que le habían golpeado “por todos los lados” y que fueron varias personas, “cuatro o cinco”.

Sandra, la joven atacada previamente, explicó que la insultaron llamándole “puta”, “negra de mierda” y otros improperios –Palomar reconoció que hubo insultos racistas–, al tiempo que le tiraban del pelo y la empujaban, hasta que pudo refugiarse en el portal de su casa.

Por su parte, los policías que intervinieron en la detención cinco minutos después de los hechos manifestaron que no apreciaron ningún síntoma especial de embriaguez en los agresores.

El fiscal y la abogada de la acusación, Carmen Cifuentes, mantuvieron sus peticiones de diez años y seis meses de cárcel y doce años y seis meses, respectivamente.

Lo hice en su día y lo vuelvo a hacer, desde aquí le mando todo mi ánimo y apoyo a Ramón.