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Como funciona la SGAE

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Como funciona la SGAE :

Supuesto práctico 1:

Caso 1: La SGAE cobra a una peluquería por poner la radio en su establecimiento a pesar de que la radio ya paga también a la SGAE por poner música, es decir, la SGAE cobra 2 veces.

Caso 2: El frutero cobra a una tienda de barrio por vender unas tartas de manzana que adquiere de una pastelería a pesar de que el pastelero ya pagó las manzanas al frutero, es decir, el frutero cobra 2 veces.

Razonamiento:

Si la SGAE cobra 2 veces por lo mismo, argumentando que se usa de otra manera lucrándose de forma directa o indirecta ¿Por qué el frutero no? ¿A caso no se lucran 2 personas de las mismas manzanas que vende el frutero originalmente?

Supuesto práctico 2:

Caso 1: Un autor cobra por las ventas de sus discos, a parte, cobra también el porcentaje que proviene del canon gestionado por la SGAE por supuestas copias que se han hecho de su obra.

Caso 2: El frutero cobra por las manzanas que vende, a parte, cobra también el porcentaje que proviene del canon por las supuestas copias que se han hecho de sus manzanas, sembrando manzanos con las semillas que vienen en las manzanas que el vende.

Razonamiento:

El autor cobra por cada supuesta copia que hagan de su disco ¿Por qué no cobra el frutero de todas las copias que hagan de sus manzanas usando las semillas que sacan de las mismas?

Supuesto práctico 3:

Caso 1: Un autor cobra por la venta de sus discos en el que las canciones  vienen en formato WAV, un usuario compra ese disco pero prefiere pasar las canciones a MP3 para escucharlas en su reproductor, por lo tanto, vuelve a pagar un canon y el autor cobra 2 veces por el mismo trabajo.

Caso 2: El frutero vende unas naranjas, el usuario que las compra prefiere hacer un zumo con esas naranjas para ponerlas en un vaso y beberselas, por lo tanto, paga un canon por el vaso y el frutero cobra 2 veces por el mismo trabajo.

Razonamiento:

Si un autor puede cobrar 2 veces por su obra, dependiendo de la forma en la que queramos disfrutar de su obra ya sea en un CD o en un reproductor MP3 ¿Por qué el frutero no puede cobrar 2 veces por su fruta dependiendo de la forma que queramos disfrutar de ella ya sea comerla sin más o exprimirla y beberla en un vaso?

Supuesto práctico 4:

Caso 1: Un profesor compra una película en el kiosco, luego decide ponerla en el colegio donde enseña, delante de más de 20 personas ya que la considera de carácter educativo, por lo tanto debe volver a pagarle a la SGAE por derechos de autor.

Caso 2: El dueño de un restaurante compra unas sillas a un carpintero, luego decide ponerlas en su restaurante en el que se sientan más de 20 personas al día en esa silla, por lo tanto el dueño del restaurante debe volver a pagar al carpintero.

Razonamiento:

Si para reproducir una obra delante de muchas personas debo pagar a parte al autor ¿Por qué una silla que va a ser usada por mucha gente no se paga a parte al carpintero?

Supuesto práctico 5:

Estamos cambiando este supuesto práctico a petición de los usuarios ya que tiene algunas carencias. Se aceptan ideas para un nuevo supuesto práctico, podéis dejarla en vuestros comentarios, disculpad la equivocación y gracias.

Visto en Anti-SGAE.es

Un taxista devuelve 9.000 euros que habían olvidado en su coche

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Un taxista devuelve 9.000 euros que habían olvidado en su coche.

Y es que estas cosas en un país donde los canallas abundan en todas las partes, merece la pena destacar.

Leo en Hoy.es la siguiente historia y me gustaría saber si vosotros habríais hecho lo mismo.

Estaba comiendo y casi se le corta la digestión. Un operador de Radio Taxi acababa de llamar preguntándole si no había visto algo olvidado en el asiento de atrás de su Opel Zafira blanco, licencia número 4, con el que realiza su servicio en Mérida. También le había llamado su hermano mellizo y taxista como él. Francisco Javier González bajó enseguida y vislumbró un sobre que no estaba cerrado en el asiento trasero. Miró dentro y le entraron calores. Billetes de cincuenta, de cien euros y varios ‘Bin Laden’, el de quinientos euros. En total, 8.800 y pico de euros. No lo dudó un instante. Había que devolvérselos a sus dueños.
Francisco Javier cogió de nuevo su vehículo y se fue al piso de la avenida de Extremadura donde había dejado a una mujer muy mayor y a su hijo, también de edad avanzada. Cuando les entregó los casi millón y medio de las antiguas pesetas, la mujer, cuenta, se puso a llorar, a darle mil gracias y, antes de irse, el taxista emeritense recibió una gratificación.
«No dudé un instante»
«No lo dudé un instante. Ni yo ni mi mujer. Ese dinero no era nuestro y había que devolverlo», cuenta este joven profesional del taxi de la capital emeritense, de 40 años y con dos hijas. Unas horas antes, al mediodía del jueves pasado, había recibido una demanda de desplazamiento desde la residencia geriátrica Rosalba, en la Zona Sur, la misma barriada donde vive.
Dos personas mayores, una mujer que apenas se mueve y se trasladada en silla de ruedas, y su hijo, «que puede rondar cerca de los 70 años», se montaron en su taxi camino de una vivienda en el centro de Mérida. Francisco Javier hizo su servicio sin más y se dirigió a su casa a comer, antes de reanudar el trabajo por la tarde. Poco después, madre e hijo se dieron cuenta de que les faltaba un valioso sobre y llamaron a Radio Taxi. El resto de la historia ya es conocida y se resolvió en apenas cinco minutos, los que tardó en coger su coche y llegar a la avenida de Extremadura.
El taxista emeritense narra a HOY, en primer lugar, su «vergüenza» para aparecer en el periódico «porque no soy amigo de la publicidad». Después de superar la timidez, insiste en que lo que ha hecho, lo volvería a hacer: «No podría vivir, se revolvería mi estómago si no hubiera devuelto el dinero. Y más a esa gente, mayores y con problemas de salud».
«Sí, ya sé que es mucho, y que la situación económica está ahora mal, pero tengo claro que yo no me quedo con un dinero de esa forma», sentencia el taxista, avasallado amigablemente por sus compañeros cuando se conoció su reacción.
Ayer, como todos los días, retomó el servicio en la parada situada frente a la concatedral de Santa María cerca de las dos y cuarto de la tarde, tras hacer trabajo nocturno. Francisco Javier cogió su taxi y no se acordó de los 9.000 euros. Su vida sigue como siempre.

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