Sep 06

Un profesor, delante de sus alumnos de la clase de filosofía, sin decir ni una palabra, cogió un bote grande de vidrio y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Después, preguntó a los estudiantes si el bote estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí. El profesor cogió una caja llena de perdigones y los vació dentro del bote. Estos llenaron los espacios vacíos que quedaban entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntar de nuevo a los estudiantes si el bote estaba lleno, y ellos volvieron a contestar que sí.

Después, el profesor cogió una caja con arena y la vació dentro del bote. Por supuesto que la arena llenó todos los espacios vacíos. El profesor volvió a preguntar de nuevo si el bote estaba lleno. En esta ocasión los estudiantes le respondieron con un sí unánime. El profesor, rápidamente añadió dos tazas de café al contenido del bote y, efectivamente, llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían.
Cuando la risa se fue apagando, el profesor les dijo: “Quiero que os fijéis que este bote representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, cosas que te apasionan. Son cosas que, aunque perdiéramos el resto y nada más nos quedasen estas, vuestras vidas aún estarían llenas. Los perdigones son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche… La arena es el resto de las pequeñas cosas”
Continuó diciendo:
“Si primero pusiéramos la arena en el bote, no habría espacio para los perdigones, ni para las pelotas de golf. Lo mismo sucede con la vida. Si utilizáramos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, no tendríamos nunca lugar para las cosas realmente importantes. Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Ve con tu pareja a cenar, juega con tus hijos, concédete tiempo para ir al médico, practica deporte, disfruta con tu afición favorita…”
.. y terminó con:
“Siempre habrá tiempo para limpiar la casa, para reparar la llave del agua. Ocúpate primero de las pelotas de golf, de las cosas que realmente te importan. Establece tus prioridades, el resto solo es arena”.
Uno de los estudiantes levantó la mano y le preguntó qué representaba el café. El profesor sonrío y le dijo:
“¡Me encanta que me hagas esta pregunta!. El café es para demostrar que aunque tu vida te parezca llena, siempre hay un lugar para dos tazas de café con un amigo.” - Anónimo

Jul 14

Will it blend? (¿se mezclará?) es la pregunta que siempre nos hace Tom Dickson antes de meter en su batidora los objetos más extraños que te puedas imaginar: bombillas, pelotas de golf, teléfonos móviles… Lo último que hemos podido ver ha sido un iPhone 3G de Apple.

A algunos se les van a caer las lagrimillas…

Abr 23

Lo dicho, aquí tenéis un nídeo con momentos graciosos jugando al golf.

Feb 27

Greg Normans fue un jugador de golf australiano (nació en Queensland, en el año 1955). Golfista de poderosa pegada, debutó como profesional en 1976 y ha sido el número uno mundial en varias ocasiones. Figuran en su palmarés victorias como, los Open de Francia, Australia y Escandinavia (los tres en 1980), el Masters de Australia (1981, 1982 y 1984) y por dos veces (1986 y 1993) el prestigioso Open británico. En 1995 obtuvo los títulos del Open Canon y del Open de Australia; en 1996 ganó el Doral Ryder Open. Un año después venció en el campeonato del mundo en la modalidad match play.

Pues según parece tiene un yatecillo de nada, valorado en 70 millones de dólares (que se dice pronto). Este es el yate en cuestión de Greg Normans:

El yate de 70 millones de dólares de Greg Normans

 

El yate de 70 millones de dólares de Greg Normans

 

El yate de 70 millones de dólares de Greg Normans

 

El yate de 70 millones de dólares de Greg Normans

 

El yate de 70 millones de dólares de Greg Normans

 

El yate de 70 millones de dólares de Greg Normans

Jun 10

Esta amable golfista profesional (no recuerdo su nombre) nos enseñara como hay que sostener un palo de golf. Quizás no sea una forma muy ortodoxa de sostenerlo pero oye, si solo tenemos dos manos ¿Qué culpa tenemos?

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Fuente: Qué no ¿(le pones)?