Oct 04

1.- Deja el tabaco: no seas hortera y deja de fumar, por dios, que eso ya no se lleva. Y si la moda te importa un huevo y tu salud (y la mía) el otro, piensa en tu bolsillo. Suponiendo que fumes un paquete de tabaco rubio cada dos días, te debes de gastar una media de 50€ al mes. Lo que al año suponen, como mínimo, 600€: o lo que es lo mismo, casi un mes de hipoteca.

2.- Coge la bici: el precio de la gasolina no para de subir, quizás al mismo ritmo que tus michelines. Puedes matar dos pájaros de un tiro subiéndote a la bici para ir a trabajar: te ahorrarás el coste de la gasolina, por un lado, y la cuota de ese gimnasio al que nunca vas, por otro.

3.- Deshazte de viejos trastos: proponte deshacerte de esos gadgets que no utilizas, colecciones absurdas o cosas viejas pero útiles. En eBay puedes quitártelo de encima por un precio razonable: ganarás espacio en casa y algo de dinerillo extra para algún imprevisto. También puedes recurrir a los encantes de tu ciudad o a alguna franquicia de Cash Converters.

4.- Descubre el placer de quedarte en casa: acaba de empezar el otoño: la caída de las hojas, los días lluviosos y más cortos nos invitan a quedarnos en casa. Disfruta de ese inmenso placer dedicándote a cosas que requieren tiempo: leer, engancharte a una serie o hacer castillos con palillos. Todo eso será bastante más barato que salir a dar una vuelta y acabar metidos en un garito de copas.

5.- Déjate las tarjetas de crédito en el cajón: la mejor manera de no caer en la tentación es no cruzarte con ella. Si vas a ir a comprar, llévate en efectivo el dinero que puedas gastarte y deja las tarjetas de crédito en casa, así te evitarás sorpresas desagradables a final de mes.

6.- Compite con tus ahorros: haz una carrera de ahorros con alguien: con tu pareja, tus hermanos, tus amigos… Cómprate una hucha o ábrete una cuenta online y comienza una competición para ver quién ahorra más en el tiempo que determinéis: podéis elegir el premio para el ganador (una buena cena, por ejemplo).

7.- Consigue ingresos extra: si ves que no puedes reducir tus gastos, intenta aumentar tus ingresos. Si no puedes echar horas extra, seguro que tienes una habilidad secreta que puedes explotar, como dar clases de lanzamiento de hueso de aceituna o pasear hurones desatendidos. Échale, sobre todo, tres ingredientes: imaginación, morro y… ¡más morro!

8.- Hazte una lista de la compra: antes de ir al supermercado haz una lista con lo que necesitas y jura por Snoopy que te ceñirás a ella. Además, ves a comprar después de haber comido: dicen los psicólogos que se cae en menos tentaciones si vas con la barriga llena.

9.- Revisa tu dieta: aprovecha los alimentos de temporada y las ofertas del supermercado para llevar una dieta equilibrada pero económica. Métete en la cocina y prepara tus propios platos, abandona la comida precocinada o las llamadas de última hora al Telepizza, Telepaella o el chino de turno.  Descubre el placer de cocinar y verás cómo la báscula también te lo agradecerá.

10.- Lee más: nadie te garantiza que sólo leyendo superes esta crisis pero estar informado no hace mal a nadie y mucha gente se mete en grandes líos por no leer (especialmente la letra pequeña).

Visto en Pichicola.com.

Ver Consejos y trucos para pasar mejor la crisis

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Ago 15

He aquí unos ejemplos para que comprendas la diferencia entre un amigo y un verdadero amigo:

Un AMIGO: Te manda e-mails que te hacen reflexionar y meditar.
Un VERDADERO AMIGO: Te manda e-mails de tías en bolas y asquerosidades.

Un AMIGO: Piensa que los problemas por los que te quejas son recientes.
Un VERDADERO AMIGO: Te dice: “Deja de quejarte de las mismas gilipolleces siempre y soluciónalo, que ya me tienes harto!”.

Un AMIGO: Nunca te vio Llorar.
Un VERDADERO AMIGO: Ya tiene los hombros mojados de verte llorar y ya sabe que eres un mariconazo.

Un AMIGO: Desconoce el nombre de tus padres.
Un VERDADERO AMIGO: Tiene siempre el teléfono de tus viejos encima por si te llevan preso.

Un AMIGO: Lleva una botella de vino a tu casa cuando hay fiesta.
Un VERDADERO AMIGO: Llega a tu casa completamente pedo, se toma todo lo que encuentra en su camino, se descojona de tus invitados y te hace quedar como el culo.

Un AMIGO: Odia que le llames a la hora de la siesta, pero te atiende igual.
Un VERDADERO AMIGO: Directamente ni te atiende.

Un AMIGO: Busca hablar de tus problemas.
Un VERDADERO AMIGO: Te los intenta solucionar con unas cuantas botellas de cerveza de por medio.

Un AMIGO: Actúa como invitado en tu casa.
Un VERDADERO AMIGO: Entra a tu casa abre la nevera, te putea si esta vacía, te caga el baño y se sienta a ver lo que él quiera en la tele.

Un AMIGO: Piensa que se acaba la amistad si hay una discusión.
Un VERDADERO AMIGO: Se mama, te infla a hostias y al día siguiente ni se acuerda de qué pasó, pero esta todo bien.

Un AMIGO: Espera que estés siempre a su lado.
Un VERDADERO AMIGO: Espera siempre estar a tu lado.

Un AMIGO: Nunca te putea.
Un VERDADERO AMIGO: Ya te ha dicho todas las barbaridades habidas y por haber.

Un AMIGO: Te cuida toda la noche si estas muy borracho.
Un VERDADERO AMIGO: Te tira en unos matorrales para que no te detengan y a las 8 de la mañana te pasa a buscar para llevarte a tu casa.

Un AMIGO: Si te quieren pegar intenta arreglarlo con explicaciones.
Un VERDADERO AMIGO: Se mama, se pelea y te hostian a ti de rebote por salir a defenderle.

Un AMIGO: Nunca dice cosas que sabe que te molestan.
Un VERDADERO AMIGO: Si sabe que te molesta algo lo va a hacer hasta el agotamiento.

Un AMIGO: Te diría “Pásale este mensaje a todas aquellas personas que
verdaderamente aprecias y quieras y todos tus deseos se harán realidad”.
Un VERDADERO AMIGO: Te diría “Déjate de leer mamonadas y manda algo bueno o voy a tu casa y te alicato a hostias!”.

¿Tienes muchos “verdaderos amigos”?

Ver Diferencias entre un amigo y un verdadero amigo

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