Para los que no sepáis quien es la Condesa Erzsébet (Elisabeth o Elizabeth) Báthory de Ecsed (en húngaro: Báthory Erzsébet /ˈbaːtoɾi ˈɛɾʒeːbɛt/) (Nyírbátor, Hungría; 7 de agosto de 1560 – Castillo de Čachtice, actual Trenčín, Eslovaquia, 21 de agosto de 1614), aristócrata húngara, perteneciente a una de las familias más poderosas de su país. Ha pasado a la historia por haber sido acusada y condenada de ser responsable de una serie de crímenes motivados por su obsesión por la belleza que le han valido el sobrenombre de «la Condesa Sangrienta». Erzsébet tiene el récord Guinness de la mujer que más ha asesinado en la historia de la humanidad con 630 muertes.


Estas son las diferentes caras de Chuck Norris en diferentes ocasiones.

145pxwalkerms9 Las diferentes caras de Chuck Norris en diferentes ocasiones
Chuck Norris mientras asesina con la mirada

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Comiendo chili

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Pensando
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Alegría
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Tristeza
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Viendo la tele en el microondas
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Cansancio
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Viendo una peli de miedo
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Sorpresa
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Durmiendo
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Viendo su nuca en el horizonte
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Cara de pocos amigos
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Fijando el blanco
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Bebiendo revelador
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Mirando antes de cruzar
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Cagando en el techo
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Acomodándose el cuello
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Totalmente recargado
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En un cuarto oscuro
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Detras de tí
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Viendo como mueres
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Partiendose de risa
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Recitando un poema
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Aun en noche vieja
chuckplaya2nf7 Las diferentes caras de Chuck Norris en diferentes ocasiones
De vacaciones
145pxchuckwindowslk1 Las diferentes caras de Chuck Norris en diferentes ocasiones
El puntero de Windows tras tratar clickear a Chuk Norris


Muchas veces hay que tener un poco de conocimiento y talento…

camara fotografias asesina1 La cámara de fotografías asesina


Su nombre era Elizabeth Bathory y fue la mayor asesina en serie de la historia mató a 616 mujeres. Según esta noticia, el récord indiscutible de asesinatos en manos de un psycho-killer pertenece a una mujer, lo que no deja de ser curioso, habida cuenta de que se asocia al asesino en serie con un perfil más… digamos… masculino. El personaje en cuestión es Erszébet Báthory, mejor conocida por la traducción al inglés de su nombre: Elizabeth Bathory.
Se afirma de ella que pertenecía a la nobleza húngara, pero esto, en una época en donde los nacionalismos estaban harto mal definidos, es inexacto. Nació y vivió en Hungría, pero a su vez estaba emparentada con Esteban Báthory, nada menos que rey de Polonia, al tiempo que formaba parte de esa nebulosa entidad política que era el Imperio Habsburgo. Desde pequeña mostró una cierta tendencia a ser taciturna, lo que se agravó con algunas malas influencias familiares. Un matrimonio no particularmente desgraciado, pero sí algo conflictivo (en particular por los recelos del marido ante las peregrinas alteraciones psicóticas de la mujer), sumada a la tiranía de una suegra hábil en el arte de amargarse la vída a sí misma y a los demás, ayudaron a terminar de trastornarle la cabeza.
Erszébet, mujer culta e instruida en una sociedad en donde sus congéneres femeninas apenas sabían leer y escribir, se aburría de lindo ante una suegra que le impedía toda diversión. Descubrió entonces que tomar doncellas, forzarlas a tener relaciones lésbicas, y clavarles alfileres para hacerlas retorcerse de dolor, era una efectiva manera de descargar tensiones. Este deporte se fue agravando con el paso del tiempo, pero en su condición de mujer noble, pudo reunir una pequeña corte o camarilla que se encargó de buscar víctimas ente las chicas pobres de los alrededores. Mientras duró el brutal régimen de terror de la condesa Báthory, los alrededores de su castillo en muchos kilómetros a la redonda llegarían prácticamente da despoblarse de mujeres.
Lo peor vino cuando, a consecuencias de un infausto accidente, Erszébet “descubrió” que la sangre de las doncellas jóvenes la hacía verse más joven. Montó entonces una verdadera industria de faenamiento de doncellas, desangrándolas y bañándose en su sangre, lanzando gritos como una loca posesa.
A pesar de sus esfuerzos por disimular la larga serie de perversiones sexuales, torturas y asesinatos de doncellas, los rumores corrieron. Aunque intentó mover influencias entre sus parientes, todo fue en vano. Su camarilla fue limpiamente capturada y condenada a la hoguera, en tanto que ella fue recluida de por vida en una habitación tapiada, con sólo una tronera para la ventilación, y una rendija para pasarle la comida. Murió tres años después, el 21 de agosto de 1614, algo superada la cincuentena. Durante los cerca de treinta años que duró su macabro imperio de terror, llevó un diario de vida en donde anotó minuciosamente los vejámenes y torturas que llevó a cabo; gracias a ello conocemos el número total de sus víctimas: 616 mujeres.



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