

A 150km/h la vida pasa muy deprisa, y las reacciones tienen que ser, también, bastante rápidas. Afortunadamente el conductor de éste Audi tuvo los reflejos suficientes para, dos cosas: primera, no ponerse nervioso y mantener la concentración en la conducción, y, segunda, para mantener la agilidad suficiente para controlar el coche con los volantazos.
Claro que también la fortuna la ha tenido de cara, porque ningún otro vehículo llegaba en aquél momento por detrás (solo uno, blanco, con tiempo y espacio suficiente para esquivarle). ¿Y por qué le ocurrió eso? Pues porque se encontró con una mancha de aceite en plena autopista. En un primer momento, tal vez pensó que sería un reventón de una rueda, pero no.




El conductor de este autobús de dos pisos, se debió de pensar que la señal era de broma y podría pasar sin problemas…humanos.
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