Ventajas de utilizar Microsoft Windows en la empresa Cómo esquilar
Dic 28

Gracias a un comentario de un lector de este blog (gracias Deiv), me he enterado de la verdadera historia que está detrás de esta foto, ya que la niña que vemos estaba defecando y no agonizando. Ya que esa era una zona apartada de la aldea donde iban a hacer sus deposiciones los nativos de la aldea.

La foto en cuestión (seguro que os suena) es esta:

Esta es la verdadera historia:

La foto de Kevin Carter debería haber sembrado de silencio el mundo. Pasó todo lo contrario. Desató una tromba de chismorreos y palabrería que tras casi 15 años abrasa todavía foros de Internet e invade seminarios. Gañanes de la opinión, evangelizadores laicos, moralistas progres, bienpensantes reaccionarios, profetillas pichaflojas y hasta algún periodista de relumbrón reverdecen la teoría de que Carter se quitó la vida por el remordimiento de no haber salvado a la indefensa criatura de esa bestia.

Sí, 16 meses después de aquella foto, la noche del 27 de julio de 1994, su autor, el sudafricano Kevin Carter, que venía de recoger el Premio Pulitzer en la Columbia University, conectó una goma al tubo de escape de su coche, dejó una confusa nota y se suicidó. Tenía 33 años.

Desde que el New York Times publicó la foto (marzo de 1993), millones de personas sintieron un impacto en la barriga, un estremecimiento fugaz que muchos aún perciben como una especie de agresión a una parte íntima de su sensibilidad. Alguien iba a tener que pagar por ello. Hasta que, al fin, Carter, el agresor, pagó su culpa. Ya no tendría forma de defenderse. A partir de ahí, bastaba con repetirle al mundo la milonga hasta la náusea: «Claro, el dilema moral, la culpa, todo eso le condujo a la tumba, bla, bla…». Y siguen.

El fotógrafo Luis Davilla y yo estuvimos en ese lugar meses después que Carter, en julio. Luis retrató una escena parecida y los dos sabemos que no sucedió así. Quienes esparcen la patraña no saben de lo que hablan. O peor: mienten.

A mediados de marzo de 1993, Carter viajó con su colega Joao Silva, un mozambicano recriado en Sudáfrica, al sur de Sudán, un lugar acosado por las hambrunas y el terror de la guerra desde la llegada al poder de los radicales islámicos. Carter y Silva eran dos de los cuatro foteros conocidos en Johanesburgo como el Club del Bang-Bang, gente especializada en retratar la brutalidad durante el fin del apartheid en suburbios como Soweto o Thokoza. Pertenecían a esa clase de reporteros que no se amilanan ni cuando la muerte les mira de cerca o la sangre les salpica la lente. Así ayudaron a enterrar al régimen racista de Pretoria. Por entonces, Ken Oosterbroek, el líder del grupo, el más guapo y equilibrado, había sido dos veces Mejor Fotógrafo del Año. Y Greg Marinovich, el cuarto bang-bang, Pulitzer desde 1991 por una secuencia en la que un miembro del partido Inkhata era linchado, primero a cuchilladas y luego abrasado a fuego.

Cuando Carter y Silva llegaron a Ayod, entre infectos pantanales, a unos mil kilómetros del lugar civilizado más cercano, el poblado funcionaba como feed-center, un centro de alimentación de la ONU. Unas 15.000 personas exhaustas que huían de los combates, con grave desnutrición y enfermedades como la malaria, el kala azar (leishmaniasis) o el gusano de Guinea, se concentraban allí y aquello era un verdadero festival de ayuda humanitaria. Silva y Carter, cada uno por su lado, hicieron fotos toda la mañana de aquel espanto. Cuando se reencontraron, Carter le describió la escena y se sentó a llorar: esperó 20 minutos a que el buitre entrase en plano, hizo la foto, espantó al bicho (o no, qué más da) y se marchó.

OTRO PREDADOR

Durante el año siguiente, Carter se vio alanceado con dilemas y acusaciones obtusas, cuando no estúpidas, de quienes jamás han pisado un escenario semejante, incapaces de imaginarse una realidad tan atroz como la del sur de Sudán, pero que parecían hacerse cargo del vértigo terrible que expresaba su foto. Un insensato llegó a escribir: «El hombre que ha ajustado su lente para captar esa foto es otro predador, otro buitre en la escena». Y yo afirmo: difícil ser más imbécil.

Carter acudió a toda clase de foros para ofrecer su versión de lo sucedido, pero para entonces su vida era un completo desastre. Muchos años antes había intentado suicidarse, fumaba White Pipe, una mezcla de marihuana, mandrax y barbitúricos, tenía graves problemas familiares y una personalidad desordenada, perdía sus carretes de fotos en aviones y aeropuertos, arrastraba depresiones, llevaba una vida caótica y tenía acumuladas experiencias trágicas como para colapsar las consultas de varios psicoanalistas.

Por si fuera poco, el 18 de abril de 1994, Carter dejó a su amigo Oosterbroek y demás bang-bang de guardia en un suburbio de Johanesburgo y se marchó a conceder una entrevista a un colega, pues seis días antes le habían comunicado la concesión del Pulitzer por la foto de la niña y el buitre. En la radio del coche escuchó que Oosterbroek y Marinovich habían sido heridos en una refriega nada más irse él. Voló hacia el hospital, pero Oosterbroek había fallecido. Las preguntas estúpidas siguieron. Y los imbéciles, como carroñeros, haciendo de las suyas.

En fin, ¿qué otra cosa pudo haber hecho Carter por la niña? ¿Espantar al buitre? Al parecer, lo hizo, aunque los buitres (los hay a montones) habrían vuelto de todos modos. ¿Llevarla consigo? Bien, ¿adónde?, porque parece que nuestra conciencia acomplejada pretende imaginar que esa criatura yace en un páramo hacia ninguna parte. No es cierto. Esa criatura, reventada por el hambre y por las diarreas, que a los niños allí les desvencija el ano y les hace colgar una tripa larga pierna abajo, está a unos 20 metros de la puerta del poblado, junto a la empalizada de paja que rodea el feed-center y rodeada de gente que deambula a su alrededor. Nadie la ha llevado hasta allí. Simplemente, esa niña se ha sentado a defecar. Sí, maldita sea, es el estercolero de la tribu, donde todos los suyos, de generación en generación, acuden a realizar sus deposiciones. Son gente educada, al fin y al cabo, con sus normas cívicas, que no permiten que uno haga de vientre en cualquier lado. ¿Será preciso decirlo en plata? ¡Esa niña ha ido allí a cagar! Y el buitre, esa bestia cobarde que parece tan atenta, no hace sino esperar a que la niña le regale su magra ración de carroña cotidiana, como también sucede con la criatura que retrató Davilla en idéntica actitud en ese lugar demoníaco y escatológico.

No, Carter no se suicidó por un remordimiento de esa clase. Se limitó a recortar un trozo de paisaje para servírnoslo a domicilio. La expresividad fue su gran logro, pues la foto ejerce de metáfora certera de una realidad trágica y atroz de una guerra olvidada. No es ningún montaje: sucedió así y Carter sólo nos troceó y nos regaló el significante; el significado lo pusimos nosotros, espectadores occidentales, atormentados por nuestra sucia conciencia y acosados por los problemas de obesidad extensiva desde la tierna infancia. Carter no era otro predador ni el ejecutor de la niña, no, sino su único redentor. La redimió y esparció la culpa al mundo, para que volviésemos los ojos por un segundo hacia la tragedia de Sudán y ayudásemos a esas criaturas a llevar su cruz olvidada. Carter no logró salvarla, pero es que eso ya (a unos más que a otros, desde luego) nos correspondería a todos.

Tres meses después de la muerte de su amigo Oosterbroek, a finales de julio de 1994, Carter recogió su Pulitzer y el día 27, a la vuelta, anotó en un papel que dejó en el asiento del copiloto: «He llegado a un punto en que el sufrimiento de la vida anula la alegría… Estoy perseguido por recuerdos vívidos de muertos, de cadáveres, rabia y dolor. Y estoy perseguido por la pérdida de mi amigo Ken…». El dióxido de carbono de su vieja furgoneta puso el resto, pero no sabemos hasta cuándo los opinadores y moralistas seguirán haciéndole pagar a Carter que nos diese ese aldabonazo y ese susto en la conciencia. De todos modos, los niños y los buitres seguirán estando allí. Aunque Carter ya no esté para retratarlo.

Comparte esta noticia:
  • Meneame
  • Print this article!
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • BarraPunto
  • Reddit
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • Live
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • TwitThis
  • Wikio

Noticias Relacionadas:

Etiquetas: , , , , , .

57 Comentarios en “La verdadera historia del premio Pulitzer que ganó Kevin Carter”

Mostrando: « 1 [2] Mostrar todos

Si quieres conseguir tu propio Avatar pincha en este enlace.
  1. 51
    Cristian monasterio Dice:

    Premio Pulitzer 2008 (mi sarcasmo)Compartir
    jueves, 27 de noviembre de 2008 a las 13:32 | Editar nota | Eliminar
    Escribir es la escapatoria de un cerebro atrofiado de los innumerables estímulos que recibe del medio que los rodea. Es la metamorfosis de sentimientos angustias penas y alegrías lo que te lleva realizar la crónica.
    Quizás sea en este ejercicio practico de desintoxicación en el que últimamente me he visto envuelto, a la escapatoria ,de la ronda de frases y palabras. Que parecen estar eternamente ligadas, y que sin embargo dan vueltas y vueltas sin causar efecto alguno , en el agenamiento de nuestros que haceres.
    Hace un tiempo atrás di un tema en una reunión a cerca del hombre posmoderno. (este espécimen vive bajo tres tópicos, consumismo , hedonismo, permisividad, un ser que carece de amistades profundas, todo ve a nivel superficial, incapaz de profundizar, ecepto en temas que le interesan, que generalmente serán, deporte, negocios, y diversión.
    Un ser extasiado por lo que le ofrece la urbe moderna, un gladiador en la selva de cemento, lo paradójico es que este soldado, se deja acarrear por la cultura de las masas. Los valores absolutos no existen, su escudo es el relativismo. Y su lema es:
    “ Si las mayoría lo hace entonces esta bien”
    Hoy acabo de recibir un mail,de esos que muchas veces te molestan, publicidad, o chistes entupidos, pero este era especial. Por que me hizo reflexionar.
    Cada neurona se estremeció, tratando de comprender y entender por que ocurre esto.
    14.000 mil niños mueren diariamente de inanición en países Africanos.
    ¡Díganme si esto no es una paradoja, ”Mientras algunos mueren de hambre, otros, se enfrentan al problema de la obesidad” en nuestro pais la estadistica son alarmantes en este contexto.
    Mire atentamente cada imagen, y me sentí impotente no podía dar crédito a lo veían mis ojos. ¡Donde esta el culpable ¡ Para muchos la respuesta mas cómoda y practica esta en Dios. ( este ser trascendente, que para algunos te mira desde arriba como quien Juega una partida de ajedrez) Lo cierto es . este ser culpable entre comillas , jamás tuvo en mente el escenario de hoy.
    El culpable esta en nosotros mismos , nuestra propia indiferencia., En nuestro propio yo, que no se preocupa del prójimo ( palabra que significa el Próximo el que esta a tu lado) ¿Que cosas no? de todos los seres del Planeta el único que es capas de matar a su propia especie es el hombre. ¿Acaso eso no nos dice algo?
    después resulta sencillo culpar al Eterno. Son estos mismos que lanzan los dardos, que en tiempo de aflicción y angustia acuden al “Dios Culpable”.
    “ Estos tienen en sus mentes al Dios Aspirina ( terminología que uso para referirme, a la búsqueda de Dios en medio de los problemas, “si lo tomo se me pasara el dolor que siento”), o al Dios dinosaurio ( Terminología que uso para referirme al Dios fósil ese que esta enterrado, y que en tiempos de dolor me doy cuenta del impresionante hallazgo que he hecho)
    ¿Donde esta el Culpable?, ¿donde esta el problema?……….
    Respire hondo y me dije.

    En mi mismo .

    Cristian monasterio.

  2. 52
    michele Dice:

    mucha razon cristian

  3. 53
    Aroa Dice:

    Relamente no estuve allí para decir lo que Kevin Carter pensaba en el momento que hacía la fotograía, y porqué…. pero si que opino, como persona, que me parece muy triste el fotografíar una escena como esa, TODOS sabemos como funciona el mundo, y que país muere de miseria y como otros gozan de privilegios, por ese mismo motivo Carter tenía que haber sido más humano y no haber fotografiado el dolor, la miseria, la muerte… és algo tenemos que suficiente tenemos que soportar cada día en la televisión para ayudar a estos países, (que culpa de TODO esto la tienen los goviernos) NO NOSOTROS. Me he desviado del tema pero solo quería dar un punto de vista diferente,

    CONCLUSIÓN: Se puede ganar un premio de fotografia sin el morbo inecesario de una niña.

  4. 54
    juan pablo Dice:

    Acabo de ver un mail que me enviaron donde mostraba imagenes del hambre y las desgracias que viven los niños del sur de sudan.La ultima fotografía era precisamente la de Kevin Carter y tenia adicionado un comentario que decia algo asi como que la foto habia sido tomada mientras un niño se arrastraba hasta un centro de ayuda humanitario de la onu a 200 metros de alli para recibir comida ,y el buitre que se ve al fondo esperaba a que muriera para hacer de él su comida.Que el fotografo recibio duras criticas y a raíz de eso se suicido.Algo,resumidamente, mas o menos asi
    Inmediatamente busque informacion sobre dicho fotografo.Lo primero que lei fue algo corto en Wikipedia y segundo esta nota.Me parecio interesante y no me sorprendio que la historia se haya distorcinado un poco y por sobre todo me gusto lo que escribio Cristian Monasterio.
    No es para que tomemos la teoria de Dostoevsky en la que “todos somos culpables de todo”,pero vale razonarla.
    Y estas personas que si se encargaron de ser los buitres que encontraron un negocio en la critica de este fotografo que nos cachetea con un pedazo de realidad de otra parte del mundo,no me parecen mas de lo que hoy en día se ve.
    “Para que ver esas cosas si sabemos que suceden y seguiran sucediendo”,es lo que frecuentemente se escucha.
    “cuanto mas sensible y sentimental se es,esta mas cerca uno de la trizteza”.
    Y si realmente cree que estubo mal en fotografiar esa imagen,tomese un avion desde donde este hasta ese lugar y preste un poco de ayuda,hay muchas ONG que se encargaran de ayudarlo con el viaje ,la estadia y la comida,para que de una mano.
    Cuan hipocritas y demagogos somos.Es mas facil criticar sentado en la comodidad de su casa,frente a la pantalla y pensando que estamos muy lejos de eso.

  5. 55
    Magali Dice:

    tras recibir el famoso meil en el que muestrdan fotografias de miseria y al ultimo esta la frutilla del postre, la foto de kevin carter, y abajo dice, el buitre espera ansioso la muerte de la niña para comersela, dos meses despues, kevin carter se suicida tras no soportar la culpa de no poder haber hecho algo por la niña…
    por Dios, que hipócritas que somos, condenan a ese pobre hombre por haber tomado una fotografia que no ha sido trucada ni nada por el estilo, no es mas que la cruda realidad que se vive en ciertas partes del pais… ahora digo yo, porque lo condenan? no hizo mas que poner en un retrato la realidad que padecemos, haber si asi, la gente que se tiene que hacer cargo se hace cargo de la miseria que se vive.
    mis felicitaciones a carter, no hizo mas que lo que tenia que hacer.
    en cuanto a lo sucedido en el momento de la fotografia… a la historia la inventaron los que vieron la foto, no carter, por Dios, hacen un mundo solo por ver a una niña defecando, que por cierto, debe estar re acostumbrada a tratar con buitres, ya que en esa zona abundan. y saben que paso con la niña? termino de hacer sus necesidades y volvio a su aldea, como cualquier hija de vecina… y si despues murió, no fue porque carter halla tomado una fotografia de ella defecando, y mucho menos porque el buitre se la halla comido, sino DE HAMBRE. despertemos carai!!
    me molesta que la gente se aprobeche de todo esto para hacer publicidad y ganar dinero.
    haber si con ese dinero le compran una polenta a esos niños que se mueren de hambre?
    ni bien vi ese meil, corri a averiguar si kevin carter existia de verdad, porque hoy en dia dicen cualquier cosa por internet. ademas, tuve mis dudas sobre que ese buitre estruviese esperando para comerse a la niña cuando muera, y ahora, por suerte, ya no tengo ninguna.
    dejen de culpar a kevin carter!!
    nada mas.
    Magali Gaido.

  6. 56
    ANTONIO RUBIA (Mendoza) Dice:

    Los verdaderos responsables de que esto pase (del hambre en el mundo hablo) no reciben ni siquiera la décima parte de la condena social que algunos se atreven a ensayar con el trabajo, impecable y honesto me parece a mi, que ejerció Kevin Carter con su cámara. Estas cadenas debieran tener más rigor científico a la hora de ser enviadas y no perseguir, como dice Magalí, un interés comercial o sensacionalista. Esto demuestra que está todo mal. Que estamos todos mal. Y el culpable es siempre el otro. Parémos con esto. Si no tenemos compasión nosotros, no se la pidamos al buitre.

  7. 57
    Daniel Dice:

    Cuanta basura resume tu comentario. Sos de las personas que solo piensan en ellas y todo lo demas que sucede no importa por que no los afecta y si les llega a afectar solo lo esconden diciendo que es mentira asi su bonito mundo no se ve afectado con la realidad. Matemos a los mensajeros que traen malas noticias, asi no existen.

Mostrando: « 1 [2] Mostrar todos

No te cortes y deja tu comentario.

Todos los comentarios son revisados. Tienes que ser respetuoso y educado con el resto de los lectores. No utilices palabras malsonantes o expresiones incorrectas. De no cumplir estas sencillas normas, tu comentario puede ser moderado y/o eliminado.